jueves, 29 de diciembre de 2016

ROSA NEGRA: DESGARRADO AMOR FILIAL

Finalizamos nuestros comentarios sobre producciones que culminaron, meses atrás, que por su importancia y temática merecen ser resaltadas. Una de ellas fue "Rosa Negra", altamente recomendable producción turca, de las mejores realizaciones presentadas este año.

Lima, 28 Diciembre 2016, (El Informante Perú).- Hace unos meses atrás finalizó, en nuestro país, Rosa Negra, una de las producciones turcas más comentadas. Esta producción que impactó desde sus inicios (fue nominada a Mejor Producción, el año pasado por Simplemente Novelas), es sin duda una de las realizaciones más destacadas que ha brindado la televisión turca.

Aquí en el Perú, como quien no quiere la cosa, la trama fue transmitida en el horario del mediodía. Tuvo una regular sintonía, a diferencia, de lo que ocurrió en otros países como Argentina, Ecuador y Chile donde la historia fue cortada abruptamente sin explicación alguna. Se presume que fue sacada por bajo rating.

Rosa Negra (en turco: Karagül) fue una serie realizada el 2013, producida por Avsar Film y emitida por Fox Turquía. La serie fue en parte grabada en Halfeti, un pequeño poblado situado a orillas del río Éufrates. El nombre de la serie se debe a las rosas negras, las cuales sólo crecen naturalmente en esa zona del sureste de Turquía.

La historia

Ebru (muy bien Ece Uslu) y su esposo, Murat (Özcan Deniz) tienen tres hijos. Tras una feliz vida de la pareja en Estambul, el negocio de Murat quiebra, por lo que él secretamente decide regresar a su ciudad natal. Al llegar pide ayuda económica a su hermano mayor, Kendal (notable, Mesut Akusta). Nunca más regresa.

Ebru sola y sin recursos, decide ir tras su marido, sin saber que Murat fue asesinado por su hermano Kendal, debido a que no quiso darle su parte de la herencia; además de amenazarlo con contar el gran secreto que lo atormenta. Por imposición de su familia, fingió la muerte del primer hijo que tuvo con Ebru y se lo dio a su otra esposa, Narim Mercan (muy bien Özlem Conker) quien no puede tener hijos.

A su llegada, Ebru recibe la noticia de que su marido ha desaparecido al caer a un río en Halfeti, el pueblo natal de él. A partir de ese momento, su vida cambia de forma radical. Descubre que su esposo ha perdido todo el patrimonio familiar e hipotecado sus bienes. Ella se traslada a Halfeti para encontrar el cuerpo de su marido. Allí está sola y sin dinero, además descubre que su marido tenía una primera esposa. En ese lugar tendrá que lidiar con Kendal, el primogénito de la familia que siempre estuvo celoso de Murat porque quería ser el único heredero de la familia; sin embargo, Kendal no tiene un hijo que pueda continuar con su legado ya que el único que tiene es discapacitado. También conocerá a Baran, (muy bien Mert Yazicioglu), el supuesto hijo de Muran. Tras muchos problemas, Ebru sabrá el terrible secreto que guarda celosamente dicha familia. El supuesto primer hijo fallecido que tuvo con Murat no ha muerto.

Secreto y tradición

“Rosa Negra” muestra el choque cultural de su protagonista, Ebru (Ece Uslu), que vivía en la ciudad con los lujos y las comodidades que ello conlleva. Además tiene un pensamiento “occidental”, al emigrar de ciudad, sufre los efectos del fundamentalismo religioso junto a la familia de su esposo: Murat.

Es una trama en la que confluyen las costumbres, secretos, egoísmos, ambiciones; todo bajo la fachada del tradicionalismo religioso. Kendal es el villano, pero es su madre quien bajo el silencio y ese amor "negativo", lo apoya y ampara. Cuando quiere imponer orden, es demasiado tarde.

La historia se agranda, desde el inicio. No aborda un romance protagónico, ni siquiera los amoríos que se tejen sobresalen, todo es opacado por el tema central de la historia: El amor filial y un secreto que cambia el destino de una familia.

Lo mejor de la historia es que nos encontramos ante un melodrama puro, pero no se equivoque. Hay poco de sensiblería, más sí, una construcción lógica. Un brillante inicio que concluye con la muerte de Murat. Posteriormente, nos encontramos con los enfrentamientos entre las dos esposas del difunto asesinado. Finalmente los conflictos que se tejen en torno al terrible secreto que Ebru desconoce.

La protagonista es una esposa ignorante de una verdad, conocida desde el inicio, donde la intriga, tensión y los encendidos diálogos la fortalecen y nos muestran escenas desgarradas y crudas, (el momento en que Baran intenta matar a Ebru y las consecuencias que se producen, tras ese acto, es uno de los momentos más logrados).

Aquí Ebru es un personaje dependiente de la trama, no es protagonista de un romance sensiblero, menos muestra escenas lacrimógenas en exceso. Estamos ante un protagonismo dramático bien llevado y excelentemente caracterizado.

Incluso, le da una lección a las producciones mexicanas sobre la forma en que se debe llevar un drama así. ¿Ustedes creen que a una historia de este tipo se le necesita agregar un efectismo en extremo, con una protagonista, tipo Victoria Ruffo con ganas de llorar constantemente?.

Cada personaje tiene un sentido lógico. Por ejemplo, Sahin (Emre Tetikel), el hijo de Kendal, discapacitado, es un personaje que lleva, en su silencio, ese dolor por ser un hijo no querido. Un personaje agregado para causar el efecto deseado. Tristeza y compasión.

“Rosa Negra” es el enfrentamiento entre la ciudad y el campo, con todo lo que ello implica. Un bien y un mal, con posiciones aleccionadoras que tienen una construcción impecable. No hay matanzas despiadadas o un triángulo amoroso. Nos encontramos ante una mujer que lo pierde todo y gracias a su fortaleza logra luchar contra la ambición de un cuñado que tampoco lo tiene todo. Está en la ruina y apuesta, al principio, por el sobrino como el "hijo ideal" que siempre soñó.

Al fundamentalismo religioso, se une el machismo arraigado. El hombre es el que decide, la mujer escucha. Ebru no acepta ese mundo, desarregla ese tradicionalismo familiar que lo acepta todo, escucha y calla.

Aquí no existen personajes con excesos interpretativos. El casting está realizado en base a la personalidad del personaje y no a la belleza física.

Sin duda, “Rosa Negra” brilla gracias a su apasionante guión. En ningún momento, el interés decae. Kendal es un personaje intrigante gracias a sus variados matices. Tiene todo el poder familiar. Es el "hombre de la casa" capaz de menospreciar a su hijo por discapacitado, llevar a una tercera mujer a su propio hogar y presentarla como su nueva pareja porque le dará el hijo que tanto había esperado, es capaz hasta de arremeter contra su propia madre con tal de imponer sus deseos.

Recordemos que Kendal tiene dos mujeres viviendo bajo su techo (Emine y Özlem). Pese a ello, nadie le dice nada. Incluso pretende ingresar a otra pareja porque gracias a un chantaje sexual, le dará el hijo deseado que nunca llega.

"Una mujer vive por su honor, un hombre muere por su honor", señala la matriarca familiar en un momento intenso de la historia. La trama está llena de moralejas. Tras ver cada capítulo, ya uno añora que esta producción sea interpretada por una Prudencia Grifell, un Braulio Castillo o un Ricardo Blume, verdaderos actores que no tendrían problema en interpretar personajes tan interesantes y complejos.

El final de Kendal crea debate, pero está a la altura de un guión solvente. No hay exageraciones ni empalagosos diálogos. Todo es crudeza y verosimilitud. En la esperanza y amor hacia ese ser querido se encuentra el verdadero castigo para Kendal. Otro punto importante, es que nos encontramos ante una historia que se pregunta: ¿Las personas debemos perdonar?

"Rosa negra" es una historia muy solvente. Una muy buena lección para aquellos guionistas que creen que todo se ha escrito y no hay nada más que relatar. El guión demuestra que no hay necesidad de protagonistas "obligatorias", escenas "excesivamente aparatosas" ni falsos personajes de pasarelas.

Sin duda, una producción que merece verse, está realizado por verdaderos profesionales a quienes debemos brindarle un aplauso, de pie, por crear una historia como pocas. Viva Turquía.