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lunes, 26 de diciembre de 2016

SILA, CAUTIVA POR AMOR: DOS ETAPAS DIFERENTES

Este año tuvimos la oportunidad de ver "Sila, cautiva por amor", una trama que parecía, por su inicial crudeza,  iba a romper esquemas. Lamentablemente todo fue diferente. No pasó de ser una historia tremendamente irregular.

Lima, 26 Diciembre 2016, (El Informante Perú).- Otro de los estrenos de este 2016, lo constituyó Sila, cautiva por amor; una producción turca que fue estrenada por América Televisión, luego del auge, en popularidad y sintonía, que tuvieron "Fatmagül" y "Las mil y una noches" en Latina, el canal de Montero Rosas, tuvo que complacer a sus televidentes y competir de igual a igual presentando la primera realización hecha Turquía en sus pantallas.

La serie, estrenada a principios de año, fue realizada por la televisión turca en 2006, producida por Fm Yapım y emitida por ATV.10.

La historia

Sila (Cansu Dere) es una mujer que nació en Mardin, al sureste de Turquía. Su padre Celil (Menderes Samancılar) no pudo encargarse de su familia y la vendió a una millonaria pareja de esposos de Estambul. Luego de 16 años, Celil llega a Estambul para llevarse a Sila, pues su madre biológica Bedar (muy bien, Zeynep Eronat) deseaba verla porque, creía que ya iba a morir. Sila presencia el matrimonio de su hermano Azad, (Cemal Toktaş), sin saber que este le pondría una pistola en la cabeza y le dispararía si no se casa con Boran, (Mehmet Akif Alakurt), patriarca de la tribu de Mardin, para pagar un delito que él cometió. Azad escapó con Narin, (Boncuk Yılmaz), la hermana del jefe.

Sin embargo, por cosas del destino, (sus padres adoptivos mueren en un accidente automovilístico), Sila regresa y accede a casarse con Boran. Al hacerlo, obtiene un nuevo estilo de vida. Vivirá condenada y cautiva por amor en su propia tierra, bajo un hogar que sigue la tradición al pie de la letra. Sila no se quedará con los brazos cruzados y verá como escapar del mundo obsoleto en el que está viviendo.

Dos partes bien definidas

Resulta importante recordar que la mayoría de producciones turcas son series, presentadas en esta parte del continente, en formato de telenovela. Debido al éxito de las producciones realizadas en dicho país, la compra se ha hecho masiva, los canales adquieren el producto y lo presentan de esa manera. En el caso de “Sila, cautiva por amor”, es una serie compuesta por tres temporadas.

Fuera de ello, la historia nos presenta dos momentos claramente definidas. El antes y después en la historia de Sila. El tormento de la joven cuando se da cuenta del terrible engaño y las consecuencias que esos cambios tienen en su vida; hasta el momento en que finalmente se enamora de su "inesperado captor".

Sila, cautiva por amor, resulta la primera producción, presentada en el Perú, que aborda el tema del matrimonio por interés o imposición, además de la nula opinión de las mujeres en un mundo tan arraigado en varias regiones turcas con costumbres antiguas como en Mardin donde se rigen por sus propias leyes y acarrean tradiciones milenarias. Es una cultura donde la mujer es considerada inferior al hombre y los valores como el honor y la familia se anteponen a los de la libertad y la dignidad.

Hasta el momento y no sabemos, si alguna vez lo veremos, existen producciones turcas que abordan guiones más crudos como la esclavitud sexual y el matrimonio “pedófilo” entre niñas y ancianos. Este tipo de guiones sería interesante poder visualizarlos por su contenido y por la forma como es enfocado esta clase de argumento, tan reales en países como Turquía y el Medio Oriente. No creo que tengamos acceso a su emisión debido a que puede existir un tipo de censura “moral y religiosa" por el hecho de presentar en señal abierta estos argumentos tan crudos pero a la vez reales.

Pero vayamos a esta historia. Sila, cautiva por amor, interesa por su argumento y algunos momentos melodramáticos, más que por el desempeño de parte de su elenco. La primera parte cautiva e interesa por el argumento trágico que envuelve a la protagonista; vendida y luego engañada para complacer a la tribu y permitir que el hermano, varón, logre casarse con la hermana del jefe Boran.

Actuaciones irregulares

La protagonista, Cansu Dere, no proyecta carisma alguno en pantalla y su tragedia luce demasiada irreal en muchas escenas. Por su parte el galán, Mehmet Akif Alakurt, podrá ser un adonis para las chicas de esta región, pero resulta, no solo demasiado impasible, sino hasta increíblemente estático en varios momentos de la trama. Está bien que un jefe de tribu, analice y tenga una expresión seria por el cargo y la situación que se le presente, pero mantener la misma expresión, a cada momento, desespera; encima le cuesta mucho "llorar".

Dentro de los actores de reparto encontramos actuaciones destacadas como la sufrida madre biológica de Sila, Zeynep Eronat como Bedar y Kevser (Fatoş Tez), la odiosa mamá de Boran. Mención aparte, merece la trama paralela que envuelve la vida de Ayşe (Sinem Yaruk) casada contra su voluntad, pese a querer a otro y sometida a los más crueles castigos de su marido.

Cuando empieza el amor, la historia decae

Generalmente los cambios producidos entre una y otra temporada, repercuten en el sentido lógico que debe mantener el guión para prevalecer la idea central de la historia. Por muchos motivos, extender los capítulos, generar más conflictos, ingresar nuevos personajes, mantener la expectativa en torno a la pareja protagónica, entre otros, siempre genera variaciones que pueden cambiar el desarrollo de la trama.

Aquí, con el correr de las temporadas, los culpables del infortunio de Sila son perdonados y se vuelven más “amables” ante los ojos del televidente. Lástima que no exista una causa-efecto que complazca al televidente. Para colmo, los ex villanos Celil (Menderes Samancilar) y Azad (Cemal Toktas) mantienen esa misma expresión facial que en nada les favorece. No hay cambios en su personalidad. En suma,"simulan" ser buenos. Ambos, parecen resentir mediante sus expresiones la imposición de un libreto que "obliga" a Celil, se aproveche de su condición de padre de Sila para sacar beneficios económicos; mientras Azad, luego de un interesante inicio, se convierte en un ser sumamente positivo, encontrando un trágico final en una escena bien lograda.

En esta oportunidad, el cierre e inicio de cada temporada, con todos sus defectos y virtudes, no repercute en nada en el decaimiento e interés de la historia. El problema empieza cuando Sila comienza a enamorarse de Boran. Allí el encanto desaparece. Ya con Sila como dueña y señora y Boran amándola cada día, la trama pierde esa “curiosidad” inicial y los "cambios" no agradan en lo absoluto.

Por otro lado, los miles de intentos de Cihan, (Devrim Saltoğlu), por matar a los protagonistas termina aburriendo. Todo empieza a tener un sinsentido. Prácticamente la historia termina siendo prescindible. Podíamos esperar semanas sin ver esta producción y esperar el final porque uno no se perdía de nada con un guión tan monótono que empieza a decaer ostensiblemente.

Curiosamente, los momentos más destacados están en los primeros capítulos cuando la protagonista se ve envuelta en una terrible realidad que le cambia la vida. Capítulos más adelante, la muerte del hermano de Sila, logra el interés deseado por lo inesperado que resulta.

Por otro lado, las exóticas locaciones, los más bellos desiertos (en toma abierta), unido a la bella música incidental, constituyen las razones para seguir esta historia.

El cierre final termina resultando un cuento hecho leyenda. Misterioso pero tradicional entre los habitantes de esa región. Un anciano le cuenta a los niños, la historia de Sila y Boran como si fuera un cuento que pasa de generación en generación. Según el narrador, Sila y Boran se perdieron y nadie los volvió a ver.

Pese a todo, “Sila, cautiva por amor” resulta una de las más bajas producciones que nos ha ofrecido la televisión turca. Su impactante inicio merecía un mejor continuismo. La historia se agotó cuando los protagonistas comenzaron a corresponderse, las ideas terminaron y el conflicto sensacionalista se impuso en una historia que merecía un mejor trato.




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