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domingo, 22 de noviembre de 2015

AMOR DE MADRE: TELENOVELA QUE MUESTRA PROGRESOS

Culminó "Amor de madre", un aplauso para la vuelta de grandes actrices al melodrama nacional, con muchas cosas positivas y gozando con la aceptación mayoritaria de público y critica. Solo un pedido a Michelle Alexander, no haga caso al alargue de la historia. Talento le sobra para volver a producir otras realizaciones de éxito. De una vez acabemos con esa pésima costumbre ya dejado de lado por otras cadenas internacionales.

Lima, 22 Noviembre 2015, (Por: Richard Manrique Torralva / El Informante Perú).- Culminó "Amor de madre", no quisimos apresurarnos en el análisis correspondiente debido a que, conociendo los antecedentes de Michelle Alexander, podía prevenirse un alargue innecesario a esta trama.

Y es que, aunque su final pareciera el preámbulo para una posible segunda temporada, esperemos que a la productora no se le ocurra estirar la trama. Con "Al fondo hay sitio" nos sobra y basta ¿No creen?

"Amor de madre" es una producción peruana producida por Del Barrio Producciones para América Televisión, basada en una historia original de Víctor Falcón y Eduardo Adrianzén. La telenovela está protagonizada por Pierina Carcelén, Jimena Lindo, Tula Rodríguez y Alexandra Graña, con las participaciones antagónicas de Vanessa Saba, André Silva y María Grazia Gamarra. Además de la participación especial de Salvador del Solar en su primer capítulo.

LA HISTORIA

Clara (muy bien Pierina Carcelén), es una humilde mujer de campo con dos hijos pequeños y un tercero a punto de venir. Su esposo "Tito" (Alberick García) pierde su trabajo y convence a Clara que lo mejor para ellos es que él, viaje a Estados Unidos en busca de un futuro mejor.

Paralelamente Esteban Bermúdez (Salvador del Solar), un próspero abogado, quien administra los negocios que tiene su esposa María Eduarda (impecable Vanessa Saba), mantiene una relación con la mejor amiga de esta, Carolina (Emilia Drago). María Eduarda no solo se entera de este amorío sino de los planes que tienen ambos en quedarse con todo su dinero. Ese mismo día planea asesinar a su esposo y acabar con su amante.

Pasan los meses y Clara no recibe noticia alguna de su esposo. La economía no va bien y se ve obligada a viajar a Lima para lograr mejores posibilidades económicas. Durante el viaje a la capital se separa de su hijo Hugo (Thiago Basurto de niño), ya que el ómnibus en donde eran pasajeros sufrió un accidente automovilístico. Hugo sobrevive, queda sin un zapato y conserva el otro. Clara hace todo para recuperar a su hijo, pero el pequeño cae en manos de Dumancia (Irene Eyzaguirre) e Igor (Pold Gastello), una familia aprovechada que lo mantiene encadenado cada vez que escapa. Iván (buen debut de David Villanueva), un asistente de circo, lo encuentra y al ver el cautiverio en que vive, paga para tenerlo. Por su parte, Clara busca sin parar a su hijo, la policía le comunica que su hijo está muerto legalmente, ella cree que su hijo aún sigue con vida.

Mientras ello sucede, María Eduarda asesina a su esposo y encierra de por vida, mediante una argucia legal a su amante. Ella se convierte en una viuda "desconsolada" que tiene los amantes que desee y disfruta del dinero como le parece. Sus dos hijas Camila (María Grazia Gamarra) bella pero arrogante y Lucía (Andrea Luna) sencilla y modesta conviven con ella y son víctimas de sus intrigas.

En Lima, Clara logra salir adelante mediante el negocio de la costura. Compra un local en Gamarra y se abre paso en el difícil negocio de la venta de ropa. Tiene como vecinos a la familia Córdova, una pareja con muchos problemas. Alicia (notable Jimena Lindo) tiene su pastelería y ayuda a su esposo Raúl (Gonzalo Molina) quien la ama con locura. Por el amor de esa mujer dejó a su antigua novia, Ofelia (Alexandra Graña) a quien abandonó faltando poco tiempo para la boda. Ofelia descubre a su hermana Alicia con su novio en un cuarto de hotel con lo que su felicidad se convierte en tristeza y nunca más desea saber nada de su hermana. Sin embargo Alicia padece de cáncer y su final es inminente. Sabiendo que su final está próximo, ella tiene que enfrentar los problemas propios del hogar con sus dos hijos mayores.

Por su parte, Clara tiene como mejor amiga a Yoliruth (Tula Rodríguez) quien está casada con Otoniel Camacho (Rodrigo Sánchez Patiño) con quien forma un matrimonio feliz que se ve empañado por la falta de hijos.

Luego de mucho tiempo, Clara logra encontrar a su hijo (muy bien Stefano Salvini de adulto) gracias a la zapatilla que su madre había conservado. Sin embargo, ellos tendrán que enfrentarse a su principal competidora, María Eduarda Bermúdez, quien se encuentra metida en el negocio de la costura junto a su pareja Giovanni (André Silva). Juntos asesinan a quien quiera traicionarlos o revelar su verdad. María Eduarda no cuenta que su hija menor, Lucía, ha iniciado una relación con Hugo que a pesar de su impedimento físico siente atracción hacia la muchacha, por lo que la rivalidad y el odio hacia Clara aumenta.

TALENTO ACTORAL

"Amor de madre" resulta la primera telenovela realizada por Michelle Alexander, tras varias miniseries producidas, algunas exitosas, otras no; sin embargo la productora ha sabido mantenerse vigente en la realización de producciones nacionales. Es así, que esta telenovela parecería ser el corolario final para la realización de más producciones de este tipo.

Primeramente la productora sabía que la realización de una telenovela implica mayores horas de trabajo y un mejor esfuerzo en su producción donde la base, indudablemente, era el guión. Para ello, contó con la colaboración de Eduardo Adrianzén, con sus bajas y altas, acaso uno de los mejores guionistas que tenemos actualmente. Adrianzén junto a Víctor Falcón escribieron esta trama muy a la peruana que tiene como idea central el amor de una madre y su esfuerzo por encontrar a su hijo.

Alexander también contrató, esta vez, a actores experimentados que consolidaron la trama. Así, tenemos a una estupenda Vanessa Saba reapareciendo en el mundo de las telenovelas y trabajando por primera vez con la productora. Ella que siempre se mantuvo alejada de lo "chicha", finalmente acepta este papel e impone respeto en cada escena, muchas de ellas aceptables más que nada por la presencia de la actriz.

Otro jale lo constituye Jimena Lindo, maravillosa como Alicia, una enferma de cáncer en fase terminal. Si ya la admirábamos por sus unipersonales grabados para un canal de cable; gracias a Alexander tuvimos la oportunidad de admirar su talento en señal abierta y en un papel que competía en desgracia con la de la protagonista. Es que Lindo se roba las escenas cuando enfrenta a sus irresponsables hijos y cuando es víctima de la muerte que la viene aquejando poco a poco. Desde ya la presencia de estas dos actrices constituían un acierto de la productora incluirlas en una historia como esta.

Además, como ya lo habíamos comentado en otras oportunidades, Michelle Alexander ha logrado encontrar y preparar a jóvenes actrices a las que, unas más que otras, logran que su talento se abra paso, poco a poco.

Una de ellas es Pierina Carcelén, en un protagónico hecho a su medida. La actriz logra conmovernos y se muestra totalmente compenetrada en pantalla. Otro acierto está en la elección de su pareja y es que el español, David Villanueva, no desentona para nada. La química se siente. No hay besos ni caricias excesivas, pero ello poco importa, el talento innato se percibe en cada escena, trágica o romántica. No podemos olvidar al pequeño Thiago Basurto como Hugo, niño, en una caracterización más que buena. El pequeño aprendió la lección y lo realizó estupendamente. Sin duda, todo un acierto de la productora.

TELENOVELA QUE MUESTRA PROGRESOS

"Amor de madre" es una historia que nos regresa a los albores del triunfo de la mujer, el llamado feminismo ya planteado anteriormente por "Simplemente María" (Panamericana Televisión-1969). Han pasado 46 años de ese suceso peruano y temas como estos, cambiados o maquillados, siempre logran el interés promedio del televidente.

En pleno época del internet y la nueva tecnología, nos sentamos frente al televisor para ver las desventuras de un grupo de mujeres, con diferentes problemas y desgracias. Y en eso no hay pierde. Sino veamos historias como "Corona de lágrimas" (Televisa-2013) donde el sufrimiento de una madre por culpa de su irresponsable hijo siempre es sinónimo de sintonía, así se etiquete el producto como parte de la llamada televisión basura.

Adrianzén sabe del impacto que causará historias de este tipo, más si el guión está enmarcado dentro de lo nacional y popular. Un punto a favor fue volver a colocar al centro comercial Gamarra, como el escenario principal de los conflictos. Ya Adrianzén había creado algo parecido en una miniserie ("Gamarra"- América Televisión - 2012); hoy le vuelve a dar resultado. Ojalá no se le vuelva costumbre estos detalles que muchas veces provocan hastío como el incluir música de Marisol y cuanto cantante o grupo tropical exista. Cierto es que nuestro Perú tiene bien arraigado nuestras costumbres. Pero el exceso de ese tipo de música, incluso en momentos que se supone románticos (la escena de despedida entre Raúl y Ofelia) le quita el verdadero sentido que debe tener la música como apoyo o refuerzo en determinada escena.

Fiel a su estilo, Adrianzén logra incluir algunos temas en debate, en estos momentos, como es el bullyng, y lo incluye estupendamente retratando las penurias por las que pasa el otro hijo de Clara, Cipriano (Mariano García-Rosell) quien cansado de los maltratos y humillaciones decide tomar venganza de la peor manera en una muy efectiva escena. Lamentablemente los autores no logran consolidar el tema de los embarazos no deseados entre adolescentes. Esta parte de la trama no luce tan efectiva debido al escaso sentido narrativo que se le brinda al problema.

Por otro lado, es meritorio que Alexander haya enmendado antiguos errores y darse cuenta que nada bueno trae colocar, en demasía, publicidad dentro de su argumento. Aquí limita las menciones publicitarias dentro de la trama. Es más, muy sugestivamente observamos el enfoque que la cámara mostraba a determinada leche o bebida gaseosa. Felizmente esto disminuyó ostensiblemente y le agradecemos por eso.

La construcción de las historias paralelas tiene efectos diferentes, principalmente por una no muy buena selección en el casting. Primeramente, si Vanessa Saba destaca es por su experiencia y talento, ya mostrado en cine, teatro y televisión, ella sabe llevar adelante su papel como María Eduarda. Lástima que sus escenas de alcoba sean de lo más fingido. Recordemos que el papel se describe como una villana llena de odio, amante de la buena vida y de revolcadas en el lecho. No se entiende que tiene que hacer André Silva como su contraparte. Desde el arranque se nota que no hay química, hasta intuimos una posible negativa de la actriz de no mostrar muchas escenas de alcoba. Pero si se quiere redondear al personaje, se debe sacar el máximo provecho. Estaba claro que desentonan como pareja y eso hace ridículo y hasta risible que una mujer como María Eduarda pueda estar con un muchacho como Giovanni y este se presente como un seductor en potencia. Si Alexander creía en Silva debió imponer unas mejores escenas carnales como lo mostró en "Mi amor el Wachimán" (América Televisión- 2012) cuando la bella Laly Goyzueta no tuvo problemas de encamarse con Silva y mostrarnos unas escenas muy efectivas. Sin ir muy lejos, en "Los amores de Polo Campos" (América Televisión- 2013), una adorable Emilia Drago junto a su compañero de escena, Gustavo Cerrón, conformaron una pareja atípica pero fuertemente consolidada, donde él era un comerciante de la sierra y ella, la niña rubia de alta sociedad. Drago no tuvo problema de besar a su pareja como algunas otras actrices nacionales e internacionales tienen o ponen reparos cuando el guión les impone románticas escenas a una pareja que no es precisamente un galán. Y eso engrandece la escena.

También, la historia de Alicia y Ofelia, enamoradas de un mismo hombre, no termina siendo atractiva debido a que Alexandra Graña no logra darle mayores virtudes escénicas a su personaje. Una actuación muy estática, carente de sentimientos y fuerza melodramática, contraria a lo que Jimena Lindo otorgó a Alicia.

Otro problema común en las producciones de Alexander que aún no han sido solucionados es la irregular edición en escenas en donde hay poca nitidez de audio, o en la que los encuadres cambian abruptamente. Esto fácilmente se percibe cuando uno escucha que las voces de los actores, no corresponde con sus gestos en determinada escena.

Como escribíamos en un anterior artículo, la historia creada por Adrianzén coincide con lo que en Televisa también muestran actualmente (A que no me dejas- Televisa-2015), y que ya se puede ver en nuestro país, como es la historia de un joven sordomudo. Claro está, los mexicanos tienen otro estilo y la historia es un remake de "Amor en silencio" (Televisa-1988). Aquí Michelle Alexander no se extiende en demasía por el lado sentimental de Hugo, sino por sus conflictos internos producto de su enfermedad y por los sentimientos hacia su madre. Mención aparte merece los progresos que muestra Stefano Salvini, un perfecto sordomudo, un personaje que no habla en toda la telenovela, todo se realiza mediante el lenguaje de las señas y esto engrandece el guión.

Las hijas de María Eduarda son otro de los descubrimientos de Alexander, tanto Andrea Luna como María Grazia Gamarra sacan adelante a sus personajes aunque estas no vayan más allá, por exigencias del propio libreto. Además la presencia de Silva como enamorado furtivo de Camila Bermúdez tampoco luce creíble.

Una historia que termina agrandando es la que pertenece a Mafalda (Anaí Padilla) quien compone el momento humorístico de la trama, aunque su lado dramático es la que más se consolida sobretodo porque al final su personaje se casa con Alcides (El gran Enrique Victoria) componiendo una pareja atípica pero agradable. Esta parte de la historia recuerda mucho al compuesto por don Max y doña Nena (los recordados, Mauricio Jouvet y Noemí del Castillo) que en su tiempo engrandecieron la trama de "Nino" (Panamericana Televisión- Argentina- 1971).

Tampoco podemos dejar de mencionar a Tula Rodríguez quien convence como Yoliruth al lado de su pareja Otoniel, una pareja fuera de lo común pero muy solvente por la compenetración de ambos en cámaras. Además, la canción “Amor de madre”, interpretado por Max Castro, resulta el complemento perfecto para que el melodrama cautive al público. La letra es bella y muy sentida.

Si la historia sale adelante es porque el guión entrelaza bien los conflictos. El problema surge cuando el director escenifica la escena “cumbre” a mostrar. Debemos recordar que el melodrama es un género que presenta sucesos dramáticos o violentos para exaltar los sentimientos, a menudo de modo exagerado y con una escasa elaboración psicológica y artística. Si a ello nos remitimos, algunas escenas debieron mostrar "hechos al límite" porque el género permite estas licencias. No estamos ante una historia netamente romántica ni nada que se le parezca, es un drama puro (los sufrimientos de una madre) y como tal se debe percibir. Las escenas de los asesinatos de Dumancia e Igor son demasiado simplistas, la mujer policía carece de mayor desenvoltura escénica y Vanessa Saba es extraordinaria haciendo de mala pero cuando llega al límite de “su maldad” carece de esa fuerza interpretativa con la que debería cerrar la escena y eso es por falta de una buena dirección actoral.

A propósito hay dos referencias positivas, tanto en el aspecto técnico como en la estructura del guión, ya planteadas en anteriores telenovelas. Una de ellas tiene que ver con el final de María Eduarda, donde el personaje dialoga mirando a la cámara. Una práctica que se inició en el cine y pronto ha dado su paso al mundo de las telenovelas. Primero en “Mi corazón es tuyo” (Televisa-2015) donde la villana interpretada por Mayrin Villanueva habla a las cámaras, pero allí estamos ante una comedia romántica. Todo lo contrario a esta telenovela. Sin embargo Adrianzén incluye esta licencia en su guión y el momento sale totalmente efectivo y hasta resulta novedoso. Otra inclusión es la humillación que tuvo que pasar Clara por conseguir el dinero para la operación de su hijo Hugo. "Te voy a dar los cien mil soles, pero a cambio quiero que te pongas de cuatro patas, te agaches y vengas hacia mí con el dinero en la boca, y me digas: 'Reina María Eduarda, jamás podré derrotarte, tú eres una empresaria de verdad, yo soy solo una costurera”. La humilde mujer acepta ceder a las burlas y de rodillas entrega el sobre. Un momento parecido fue registrado en “Marimar” (Televisa-1994) también mostrado en su secuela “Amor indomable” (Televisa-2013), cuando la protagonista saca los pagarés del lodo con su boca para beneplácito de la villana de turno.

Los últimos capítulos del melodrama ratifican lo que decíamos líneas arriba en los comentarios. Existen vacíos en el guión que auguran que la segunda temporada podría realizarse. Alguna vez, Michelle Alexander aseguró que se acababan las miniseries para ella. Pues bien, una telenovela debe tener inicio y final. El alargar la trama a una segunda temporada convertiría a esta producción en una teleserie que terminará hasta que el rating lo decida, una costumbre muy arraigada en América Televisión, pero que le hace daño al producto nacional. Ya no se realiza este tipo de métodos en el extranjero. Es más, en Televisa han anunciado que disminuirán los capítulos de sus producciones por exigencias del propio público y del momento actual en que vivimos (con tecnología y cable incluido). Ahora bien, en esta telenovela peruana, ha existido más virtudes que críticas y eso es destacado bajo todo punto de vista. Además su final luce correcto, una villana que no se arrepiente, un joven sordomudo que no logra hablar, solamente dice “Mamá” en un momento muy logrado y una madre que acepta el amor al lado del hombre que ama. Para que más, Michelle Alexander y señores de América Televisión.

(*) prensa@elinformanteperu.com
(*) www.elinformanteperu.com



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustó Amor de madre. Un drama muy real con una buena actriz como Vanessa Saba.

Anónimo dijo...

La mejor telenovela de Michellea Alexander. ya aprendió la tía ha realizar este tipo de producciones. Ojalá siga realizando telenovelas que valgan la pena, no biografías de cuestionados y falsos ídolos.